jueves, septiembre 09, 2010
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Energía vital para nuestros mejores amigos

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Shari Lynn

Durante los últimos ocho años me he dedicado a salvar animales y a trabajar en un centro de rehabilitación tanto para animales salvajes como domésticos. También llevo a cabo una investigación extensa de delfines y ballenas e hice la filmación y la mayor parte de la investigación para el documental llamado "La Historia de la Orca". Pasé la mayoría de mi tiempo libre en los océanos del mundo, fotografiando a estos magníficos maestros. En mi corazón, yo siempre he creído que para la salud se puede hacer algo más que administrar medicamentos prescritos por nuestros doctores y veterinarios. Así, en 1992, llegué a saber sobre un gran adelanto científico en energía taquiónica. Se trata de un proceso revolucionario que finalmente cambió mi vida entera y mi manera de ver el mundo.

Todo comenzó con una amiga, JB, y su labrador Paulette de 13 años. El veterinario le diagnosticó un fallo pancreático y le daba solamente una semana de vida a Paulette. Me dolió el corazón cuando abracé a mi amiga y ambas lloramos. Después de aquél día no vi a JB durante casi dos meses ya que las dos llevamos vidas muy agitadas. Una tarde asoleada estaba con mi golden retriever, Rainey Bob, jugando en el parque. No pude creerlo cuando vi a JB y Paulette dirigiéndose hacia nosotros. Tengo que admitir que se me paraban los pelos en los brazos al observar a una Paulette sana corriendo a mi lado, tratando robarle la pelota a Rainey. Toda perpleja le pregunté a JB qué sucedió. ¿Cómo puede ser ésta la misma Paulette por la que lloramos? Su historia abrió mi corazón a un proyecto de investigación que no solamente ha durado por años sino que también transformó completamente mi existencia personal.

JB me contó una increíble historia sobre una nueva ciencia que ha surgido en California del Norte, donde ciertos materiales se han reestructurado para convertirse en antenas para una energía llamada energía taquiónica. Al principio se me ocurrió que JB veía demasiadas películas de ciencia-ficción, pero por otro lado estaba aquí Paulette, un ejemplo vivo. JB me habló sobre un científico llamado David Wagner, que ha inventado un proceso llamado taquionización. Materiales taquionizados atraen la energía vital universal que pasa a través de ellos, proporcionando a los cuerpos de nuestras mascotas una energía natural, equilibrante, necesaria para la sanación.

JB dio que eso fue fácil. A pesar de que mi mente analítica ponía sus palabras en duda, mi corazón comenzó a sentirse excitado. Paulette corría con Rainey, y yo le pedí a JB que me explicara exactamente lo que había hecho. JB me dijo que había utilizado un cuentagotas para darle a Paulette agua taquionizada directamente en la boca y también había puesto células taquionizadas grandes en la cama de Paulette. Últimamente fijó una célula de 15 mm en el collar de Paulette. Sentí la necesidad de averiguar algo más.

Comencé estudiando toda la información accesible de Advanced Tachyon Technologies, y luego hice una cita con el director de la empresa, David Wagner. Tengo que admitir que su explicación científica de la energía taquiónica fue para mi demasiado difícil. Me habló sobre Nicola Tesla, Dr. Moray, Wilhelm Reich, partículas subatómicas que se mueven a una velocidad mayor a la de la luz, aceleradores de partículas del punto cero, entropía negativa y jovenamiento.

Aquel día en su oficina empecé a percibir la posibilidad de tener un mundo poblado de mascotas felices y sanas, libres de dolores y sufrimiento. Informé a todos mis clientes que quería a curar sus mascotas con la energía taquiónica como parte de un programa de investigación. Creo que no me sorprendió ver como elevaron las cejas y uno de mis amigos probó mi café descafeinado para convencerse si estaba sobria.

Todo comenzó un tiempo después. Una amiga desesperada no tenía más esperanza para su cachorro, y la puerta se abrió. Cory, un cachorro de seis meses del perro de Pomerania, cayó en una cámara séptica. El veterinario dijo que tenía problemas respiratorios ya que tenía una gran cantidad de líquido en los pulmones. Incluso cuando el agua se fue, el veterinario advirtió que la toxicidad del agua de la cámara séptica probablemente había dañado los pequeños pulmones permanentemente. Le dije a Kathy que envolviera a Cory en una manta taquionizada, y le administrábamos gotas de agua taquionizada en la boca 3 veces al día. Sorprendentemente dos días después Cory no solamente mejoró en un 100 por ciento, sino el veterinario decía que había sucedido un milagro. Honestamente, mi actitud analítica hacia el mundo me hacía dudar del producto energizado que sanó a Corey; pensaba que tal vez había sido solamente buena suerte,  pero mi corazón estaba excitado tanto que ningunas palabras podían expresarlo.

Fue maravilloso; al sanarse Cory, me llamó Lynn por sus problemas. El informe de su veterinario sobre su adorado corgi/sheltie no era bueno. Parecía que un disco intervertebral de Maxie había degenerado tanto que no había esperanza de curarlo. El doctor decía que cirugía sería inevitable. Lynne preguntó si estos objetos taquionizados sobre los que le había hablado podrían ayudar. Le dije que había solamente una manera de averiguarlo. Rainey Bob y yo nos montamos en mi Jeep y a toda velocidad salimos con todos mis productos taquionizados. Comencé a envolver el pescuezo y la espalda de Maxie con las vendas deportivas taquionizadas y luego coloqué dos células taquionizadas de 30mm en los puntos que parecían los más sensibles. Cuatro días después, Lynne invitó a Rainey Bob y a mí para el té. Lynne estaba loca de alegría porque Maxie, que anteriormente no podía caminar, no solamente caminaba sino caminaba sin sentir el dolor. Dos semanas más tarde, el perrito corría de arriba para abajo por las escaleras. Y todo sin cirugía. Otra vez parecía que estas cosas taquionizadas nos habían enseñado un milagro.

Parecía que las historias de Maxi y Corey impulsaron una avalancha de llamadas de amigos y conocidos que, a pesar de no creer en esto de verdad, no tenían a donde refugiarse. De pronto Rainey Bob y yo los estábamos convirtiendo en creyentes, ya que una historia exitosa seguía otra.

Curly era un cócker cruzado de cinco años que padecía de uno a tres ataques grand mal por semana. Nada de lo que los doctores probaron no había logrado a disminuir los ataques. Cuando me encontré con Anne y Jim, estaban devastados y buscaban cualquier cosa que podría ayudar. Como siempre no les prometí nada más que un esfuerzo hecho de todo corazón. Puse las células taquionizadas grandes en la escudilla de agua de Curly para cargar el agua. Les dije que le dieran a Curly un cuentagotas lleno de agua taquionizada directamente en la boca dos veces al día. Luego colocamos una célula taquionizada en el collar de Curly. Le dije a Anne que me llamara para decirme como les iba, sin embargo no tenía noticias suyas durante más de cinco semanas. Temiendo lo peor pero y al mismo tiempo curiosa, llamé para saber que pasó. Cuando Anne oyó mi voz, al principio parecía un poco asustada. Luego se relajó y dijo que en realidad le daba miedo llamarme para informarme de lo que pasaba.

Me dijo que no sabía qué hechizo aplicamos, pero que ella por cierto no quería romper el hechizo llamándome. Lo que pasaba era que Curly no había tenido ningún ataque en cuatro semanas. Reía al explicarle a Anne que no se trataba de ningún hechizo sino de ciencia, y que no había ningún hechizo para romper. Le expliqué que el uso de los productos taquionizados tenía efectos rejuvenecedores y curativos para casi todos los animales que yo había tratado. Anne me dio las gracias, prometió mantenerme informada y luego, para expresar su agradecimiento, me sorprendió con una invitación a la fiesta del octavo cumpleaños de Curly (que acepté con mucho gusto).

Luego recibí la llamada de Judy pidiéndome ayuda para su pequeño y dulce gatito llamado Wheaty, a quién le acababan diagnosticar el SIDA felino terminal. Judy me contó que el gatito había perdido la mitad de su peso y pelo. Le mandé una botella de cuatro onzas de agua taquionizada y le dije a Judy que administrara a Wheaty un cuentagotas de dos a tres veces al día. Judy se dio cuenta que cuando puso un cuentagotas lleno de agua taquionizada en la comida de Wheaty, el gatito comenzó a comer más comida con más frecuencia. La última vez que hablé con Judy, me contó que Wheaty tenía su peso normal y que tenía el pelo más espeso que nunca. Me dio muchísimas gracias por el milagro que hice. ¿Milagro o ciencia? ¡Creo que fueron las dos cosas!

Lee descubrió que su pobre caballo padecía infosura. Ya que Lee era una enfermera profesional había oído algunas historias de sus amigos. Inmediatamente me visitó y después de acariciarle la cabeza a Rainey Bob, escogió algunos productos taquionizados. Tres días después me llamó. No solamente que su caballo de repuso y se sentía bien, sino que estaba bien también su gato a que administró los productos taquionizados para curarle una pequeña herida. Ahora quería probarlo para darles tratamiento a algunos de sus amigos y le hacían falta más productos.

Así es la vida. Durante los últimos cuatro años hemos tenido la oportunidad de darles tratamiento exitoso a perros, gatos, pájaros, caballos, delfines, ballenas, peces, ratas y conejillos de Indias, reptiles y hasta a unas personas. Aunque no lo hubiera creído nunca, me he acostumbrado al milagro de los taquiones. Los casos de curación que hemos visto Rainey Bob y yo hicieron de nosotros unos verdaderos creyentes. A todos nosotros nos hace falta utilizar un poco de taquiones en nuestras vidas..

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